Exactamente hace un año, tomaba el bus de Medellín a Pasto, con toda la ilusión que entraña empezar un viaje, dejando atrás mi querida Colombia. Nuevo rumbo, nueva vida, nuevas experiencias al lado de un viajero con quien deseé permanecer el resto de mis días.
Las uvas del pasado año 2010, me las comí en Ecuador, concretamente en Otavalo. Los rigurosos fríos del enero y febrero español los pasé en la costa ecuatorial, en la playa, tomando el sol, caminando por la arena, viendo hermosos atardeceres, mientras poquito a poco, se iba a empañando ese amor que podía con todo, que perdonaba todo.
También pisé por vez primera Perú, hermoso país de hermosos contornos y hermosas gentes, costa, sierra y selva. Nostalgia y dudas, tiempos difíciles aquí y allá, precioso Cusco y valle de los incas, clases de español para extranjeros adinerados, y la promesa ya rota pero aun inconsciente del futuro incondicional juntos.
Llegó el deseado momento del regreso a casa, una visita, 20 días después de año y medio lejos de los míos, y cambió el rumbo, mi vida y la mirada. Con la distancia, tomé perspectiva y fuerzas, y ví mi amor roto. Pasó el tiempo y se perdió ese asiento en el avión de vuelta a Cusco. En esas, murió mi abuela, 88 años de vida y de cariño sin linde; se fue, descansa y sigue en mi.
Termina el año, no quiero estar triste, quiero preparar la tierra de nuevo para la siembra. Aprender de lo vivido y dar gracias.
Aquí mi mirada sobre el mundo, sobre la vida, compuesta de muchas formas y maneras de mirar mientras camino por la vida y la voy contando. La mirada sobre el mundo es una forma de estar en él e interpretarlo. Miradas...
jueves, 29 de diciembre de 2011
viernes, 9 de diciembre de 2011
Reflexiones....
Ser realista, ver las cosas tal cual son, no como nos gustaría que fueran. Resignarse a la pérdida, hacer duelo. Reflexionar sobre qué ha pasado y cuál ha sido mi parte de culpa. Aprender. Seguir viviendo. Comprender claramente que no te merece quien te haga sufrir y no sentirme culpable. Seguir adelante, siempre adelante, con el sentimiento agridulce de vivir. Y tiempo, siempre es necesario el tiempo.
Buceando, vemos todos los cuentos de hadas, príncipes y princesas que están tan adentro, casi en nuestras células, una idea de amor romántico que moldea nuestros sueños y aspiraciones, una ceguera casi inconsciente que es necesario analizar para no seguir perpetuando.
Sigue el camino, continúan las miradas.
Otoño, otoño, caída de la hoja. Estación de cambios, desnudez del alma. Camino al frío y a la renovación.
Buceando, vemos todos los cuentos de hadas, príncipes y princesas que están tan adentro, casi en nuestras células, una idea de amor romántico que moldea nuestros sueños y aspiraciones, una ceguera casi inconsciente que es necesario analizar para no seguir perpetuando.
Sigue el camino, continúan las miradas.
Otoño, otoño, caída de la hoja. Estación de cambios, desnudez del alma. Camino al frío y a la renovación.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Silencio
El silencio, ayuda. No saber nada de ti, me ayuda. Te pienso, te echo de menos, al menos echo de menos mi vida contigo, conjurando esta soledad tan terca, embadurnándola de esperas y siempre ahi...
Tu silencio, me ayuda. Tu silencio, me asalta, lloro, me ahogo y pienso, que ahora lo mejor es tu silencio.
Será un silencio mientras tanto, nunca definitivo... un silencio elegido, pero no por ello menos doloroso.
Silenciada tu risa, tu vida, tu alegría, tu amor y los recuerdos. Pese al silencio, pienso en ti, te recuerdo y lloro.
Silenciosas lágrimas, lágrimas de silencio.
Tu silencio, me ayuda. Tu silencio, me asalta, lloro, me ahogo y pienso, que ahora lo mejor es tu silencio.
Será un silencio mientras tanto, nunca definitivo... un silencio elegido, pero no por ello menos doloroso.
Silenciada tu risa, tu vida, tu alegría, tu amor y los recuerdos. Pese al silencio, pienso en ti, te recuerdo y lloro.
Silenciosas lágrimas, lágrimas de silencio.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
En carne viva....
Dice una canción del gran Raphael algo así como: "que tengo el corazón, en carne vivaaaaaaaa..."
Pues así me siento yo, en carne viva. A veces me veo a mi misma como un barco, que está haciendo agua, que tiene muchos agujeros y que no atino a taparlos todos a un tiempo y siento, siento cómo lentamente se va hundiendo; menos mal que al menos sé nadar.
En carne viva, porque somos aliento o alma o aire dentro de nuestra carne, que nos mantiene en la tierra, el cuerpo, que duele, que vibra, que suda, que sangra. Somos cuerpo, y mente o alma o psique...
Me duele la carne, pero en el fondo me duele el corazón, que es carne palpitante y alma, y que, daño tras daño, se ha quedado así, en carne viva.
Pues así me siento yo, en carne viva. A veces me veo a mi misma como un barco, que está haciendo agua, que tiene muchos agujeros y que no atino a taparlos todos a un tiempo y siento, siento cómo lentamente se va hundiendo; menos mal que al menos sé nadar.
En carne viva, porque somos aliento o alma o aire dentro de nuestra carne, que nos mantiene en la tierra, el cuerpo, que duele, que vibra, que suda, que sangra. Somos cuerpo, y mente o alma o psique...
Me duele la carne, pero en el fondo me duele el corazón, que es carne palpitante y alma, y que, daño tras daño, se ha quedado así, en carne viva.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Song for a blue heart - Descansa en paz
Me siento azul, más bien azul oscuro casi negro, o más bien, tal vez, gris.
Ya te has marchado, generosa hasta el último segundo, me has esperado para poder despedirme de ti, me has regalado tu postrero aliento. Siempre generosa, siempre inmejorable conmigo.
Me siento gris, pero cuando puedo quitar todas estas telarañas de tristeza que se ciernen sobre mi como un pesado velo, te pienso y sé que la vida es bella, que pese a todo hay que sacar fuerzas, que todo es más fácil con una sonrisa, que con empeño y voluntad todo sale adelante, que la vida sigue... pero hoy, hoy me cuesta más que nunca.
Ya te has marchado, generosa hasta el último segundo, me has esperado para poder despedirme de ti, me has regalado tu postrero aliento. Siempre generosa, siempre inmejorable conmigo.
Me siento gris, pero cuando puedo quitar todas estas telarañas de tristeza que se ciernen sobre mi como un pesado velo, te pienso y sé que la vida es bella, que pese a todo hay que sacar fuerzas, que todo es más fácil con una sonrisa, que con empeño y voluntad todo sale adelante, que la vida sigue... pero hoy, hoy me cuesta más que nunca.
lunes, 14 de noviembre de 2011
... ...
En esa habitación 676 estás ahora. Tu pequeño cuerpo, acurrucado, sedado, con oxígeno y un poco de suero. Tus piernas, vendadas. Tus manos, moradas. Tu boca abierta, y tu pecho sube y baja, sigues respirando.
Cuando te vayas se irá contigo una parte muy grande de mi vida, cuando te vayas añoraré el amor más puro, desinteresado y sincero, cuando te vayas vivirás en mí todos los años que yo aún viva.
Tu cuerpo está cansado, tu mente, con tantas medicinas, no sé dónde estará. En pequeños momentos de consciencia, llamas a tu madre y le pides que te lleve con ella... agonizas, estoy a tu lado, sujetando las lágrimas, no sé si sabes que estoy a tu vera... hasta que en un momento cuando tengo cogida tu mano, tu la estrechas entre las tuyas y la llevas a tu boca para darle un beso. Gracias, abuela, por ese gesto casi último. Por mucho que sepamos que la muerte es parte de la vida, nunca, nunca se está preparado para una pérdida, aunque yo desee tu descanso, porque ya tienes 88 años, tu cuerpo está gastado y cansado, sin cura, y porque además sabes de todo y sufres. Es ley de vida, dicen.
Quiero que descanses ya. Incluso trato de hablar con algún dios para que escuche mi petición, quiero que descanses, no quiero que sufras más, quiero que te duermas, que tengas un sueño precioso, que respires profundo y que dejes esa habitación y vueles muy alto, o salgas corriendo, o des saltos.
Te quiero, y siempre voy a tenerte en mi corazón sin linde.
Cuando te vayas se irá contigo una parte muy grande de mi vida, cuando te vayas añoraré el amor más puro, desinteresado y sincero, cuando te vayas vivirás en mí todos los años que yo aún viva.
Tu cuerpo está cansado, tu mente, con tantas medicinas, no sé dónde estará. En pequeños momentos de consciencia, llamas a tu madre y le pides que te lleve con ella... agonizas, estoy a tu lado, sujetando las lágrimas, no sé si sabes que estoy a tu vera... hasta que en un momento cuando tengo cogida tu mano, tu la estrechas entre las tuyas y la llevas a tu boca para darle un beso. Gracias, abuela, por ese gesto casi último. Por mucho que sepamos que la muerte es parte de la vida, nunca, nunca se está preparado para una pérdida, aunque yo desee tu descanso, porque ya tienes 88 años, tu cuerpo está gastado y cansado, sin cura, y porque además sabes de todo y sufres. Es ley de vida, dicen.
Quiero que descanses ya. Incluso trato de hablar con algún dios para que escuche mi petición, quiero que descanses, no quiero que sufras más, quiero que te duermas, que tengas un sueño precioso, que respires profundo y que dejes esa habitación y vueles muy alto, o salgas corriendo, o des saltos.
Te quiero, y siempre voy a tenerte en mi corazón sin linde.
martes, 8 de noviembre de 2011
Pasará
Pasará este dolor hondo, que trato de engañar pensando en otras cosas, que mitigo poco a poco echando mano de los malos recuerdos. Pasará el pensar en ti, el echarte de menos, el preguntarme dónde estarás y qué estarás haciendo ahora, si ya anidó en tu pecho otra ilusión, si ya tus manos acariciaron otro cuerpo... Pasará esta nostalgia tonta, pasará el llorar inevitable cuando veo fotos, pasará, pasará, todo pasará...
Sí, espero que pase, espero que el invierno me hiele hasta la savia, espero que mis ramas se queden sin hojas, para así, volver a nacer en primavera, poco a poco, con el crecer de los días.
Pasará, sé que pasará, pero entre tanto.... duele.
Sí, espero que pase, espero que el invierno me hiele hasta la savia, espero que mis ramas se queden sin hojas, para así, volver a nacer en primavera, poco a poco, con el crecer de los días.
Pasará, sé que pasará, pero entre tanto.... duele.
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